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Crecimiento no es desarrollo


El crecimiento económico no garantiza el desarrollo social. Bajo éste principio se establecían en 1987 las bases de una visión "sostenible" para la humanidad, en el seno de Naciones Unidas, bajo el liderazgo de la primera ministra noruega Gro Harlem Brundtland, en un documento histórico que marcaría la nueva senda obligada para todas las naciones miembros.

Se llamó el Informe Brundtland y así se inmortalizó cómo documento referente en cuestiones de sostenibilidad. Básicamente enfrenta y contrasta la postura del capitalismo de libre mercado global contra el concepto de sostenibilidad ambiental.

Textualmente dice: "Está en manos de la humanidad hacer que el desarrollo sea sostenible para asegurar que satisfaga las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las futuras generaciones para satisfacer las propias"

Por crecimiento económico globalizado entendemos un Producto Interno Bruto mundial, basado en el consumo personal y de las familias, en la inversión empresarial, en la generación redistribución de cargas tributarias y recaudación para los erarios públicos, de exportaciones, intercambios comerciales y tratados de comercio mundiales entre Naciones, por consiguiente de importaciones, hablamos de la ruptura de fronteras y reducción de aranceles, un mundo bursátil donde los mercados financieros acaparan capitales y donde la inversión física directa es expansiva, un mundo inflacionario pero que provee a la población la posibilidad progresar y obtener beneficios y bienestar, pero también generador de desigualdades sociales, de presiones y descomposición en la convivencia urbana y conflictos bélicos. Un crecimiento económico anclado en la mano invisible de Smith, es decir, en la idea de que el egoísmo y ambición son los motores"sin siquiera quererlo" de la generación de riqueza y por añadidura de la mejoría de oportunidades para todos.

El otro lado de la ecuación es el medio ambiente global, la tierra, sus ecosistemas, su biodiversidad y su clima. Afectado severamente por el éxito y el crecimiento humanos, por esa economía globalizadora, las manchas urbanas expandiéndose y acaparando territorios naturales, la infraestructura como calles, puertos y represas por mencionar algunas, los desarrollos turísticos, industriales y agroindustriales han creado un consumo de energía jamás igualado en la historía humana desde la revolución industrial, quemando combustibles fósiles la humanidad agrega dióxido de carbono al ciclo global incrementando el efecto invernadero que atrapa calor en la atmósfera terrestre y modifica las estaciones climáticas convencionales del planeta, la primavera y verano son más calientes y el otoño e invierno menos fríos, esto modifica los porcentajes de agua atrapados en los polos agregando al ciclo hidrológico global más líquido, por ende las lluvias torrenciales, tormentas, huracanes, tsunamis, inundaciones, sequías, erosión costera y las inestabilidades climáticas son una nueva normalidad, el avance humano y su consumo de recursos naturales es capaz de afectar el ciclo del carbono global y el del agua, esto genera un cambio climático que podría llegar a puntos irreversibles, contraproducente para la humanidad y destructor de bienestar social.

Pero más allá de cuidar que recursos naturales no se sacrifiquen en esta generación de impulso económico, en el informe Brundtland brincaron a la mesa los desperfectos o desviaciones del desarrollo humano y se puso sobre la mesa la enorme contradicción sobre esa mano invisible inexistente.

Resultó que el desarrollo social exigía poner fin a la pobreza, se hablo de hambre cero, de generar salud y bienestar, de educación de calidad, de igualdad de género, agua limpia, saneamiento, energías no contaminantes, trabajo para todos y decente, rentabilidad, reducción de las desigualdades mejor desarrollo urbano, ciudades inclusivas, paz, justicia, instituciones sólidas, y unidad.

Hoy a 35 años de aquellos días, seguimos igual, pero con más población.

Hemos crecido económicamente, la tecnología, el transporte, el turismo, somos casi 8 mil millones de seres humanos, nuestra huella urbana es una enorme red expandida por todo el planeta. ¿Hemos logrado el desarrollo humano?

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