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Los conformistas del periodismo


Se ha cuestionado el ejercicio del bloguerismo en este blog, numerosas veces y es evidente, somos un medio que privilegia la verdad sobre la técnica, incluso a veces a propósito.

Esos cuestionamientos son hechos por los mismos conformistas de siempre. Haters, diría Greta, odiadores, no le dan me gusta, no nos siguen, pero sí que nos leen.

Así que nos dimos a la tarea de investigar y profundizar un poco para reflexionar sobre lo más escencial de la materia.

Llegamos a Platón, a la alegoría de la caverna de Platón para ser más específicos.

En una caverna hay un muro enmedio, entre el fuego y la pared del fondo. Detrás del muro están los conformes encadenados de espaldas al muro. Detrás del muro con el fuego dando luz, hay diversas sombras que se proyectan en la pared del fondo de la caverna, los conformes esclavizados ven sombras proyectadas sobre el fondo de la caverna, abstracciones de la realidad, pinceladas, fragmentos de la verdad, ideas, creencias y ocurrencias.

Detrás del muro haciendo simulaciones para proyectar están los farsantes, que suben siluetas para vender sombras y falsedades.

Un día cualquiera un rebelde rompe las cadenas y sale de la caverna a la luz, ve la realidad, encuentra aspectos de la verdad que no se ven en las sombras, descubre una realidad más amplia.

Regresa y anuncia lo que ha visto, es un vocero, un mensajero, un reportero, un periodista.

Alguien que liberado buscó aspectos de la realidad para armar una verdad más completa.

Pero al mostrar esa verdad más amplia, los esclavos, conformistas, mediocres y acomodados en su zona de confort brincarán como envenenadas víboras atacando al mensajero.

Nadie odia más que aquel que enfrenta la verdad que no esperaba.

Han escrito los intérpretes de Platón, por los siglos de los siglos. Así nacen los haters, los odiadores, los atacatodo, nadie lee lo que escriben pero como chingan.

En este blog es importante el interés periodístico, la técnica y el género, tratar de hacer las cosas con calidad, pero la verdad es nuestro fin último.

Podrán tener toda la formación periodística y años dentro de su caverna, pero si ya perdieron la pasión por la verdad, motor de la rebeldía y de la irreverencia, están muy lejos de ser periodistas.

El periodismo, en su esencia, busca informar de manera imparcial, objetiva y veraz, proporcionando a la sociedad una visión completa de los acontecimientos, claro, cierto y pragmáticamente certero.

Pero se pierde en el proselitismo, la propaganda y el activismo, cuya finalidad suele ser persuadir o promover una causa específica, el periodismo tiene la responsabilidad de presentar hechos de manera neutral, permitiendo a los lectores formar sus propias opiniones. Mientras que estos últimos buscan influir, el periodismo aspira a iluminar sin sesgos, siendo un pilar crucial para una sociedad informada y participativa.

En el periodismo, el género y la técnica son elementos fundamentales que influyen en la manera en que se presenta la información. Es la forma de presentación ortodoxa, cierto, pero el fondo, lo que hay que decir, el mensaje es otra cosa.

Habladores y haters, acomodados en sus nichos sin audiencia, piden forma, por el horror que les causa enfrentar el fondo, una verdad que !Oh Dios¡ siendo tan profesionales, no vieron. O que en su pragmatismo, prefirieron no ver. Son sistema, amaestrados obedientes y sin pasión por la verdad.

Diferentes géneros, como la noticia, el reportaje o la entrevista, permiten abordar temáticas de manera específica, adaptándose a la naturaleza de la historia. La técnica periodística, por otro lado, implica el uso de herramientas narrativas, recursos lingüísticos y presentación visual para maximizar la comprensión y el impacto.

Perfecto, pero el mensaje es independiente de la técnica, del género o de la calidad. Hoy más que nunca, cuando una persona cualquiera toma un celular y en el momento exacto capta una noticia, sin técnica, sin más género que el de compartir la experiencia que está viendo y tiene más vistas y comentarios que el medio acartonado y súper académico en sus formas, es una realidad.

No digo con esto que cualquiera puede ser periodista, lo que pretendo decir con toda intención, es que cualquiera con pasión por la verdad puede ser mejor periodista, tener más lectores, más audiencia y más impacto, que aquellos que se esconden detrás del muro de la forma y no tienen los huevos para hablar del fondo.

Políticamente correctos cual soldaditos obedientes y pulcros, respetan la forma, olvidan el fondo.

La búsqueda de la verdad es el principio esencial del periodismo.

A través de la investigación rigurosa, la verificación de hechos y la presentación imparcial de la información, los periodistas buscan proporcionar una representación precisa de los eventos. Este compromiso con la verdad es crucial para mantener la confianza del público y preservar la integridad del periodismo como un pilar de la democracia.

Que lejos estamos del verdadero periodismo, en Qroo son raros los casos ... eventuales.

Hace ya 10 años que llegue a Luces del Siglo con Norma Madero y le dije: Soy ingeniero, tengo mucho que decir, una trayectoria interesante y me gusta la cámara, pero no estudié periodismo.

Que en paz descanse la Norma, me dijo: Hay cientos de comunicadores que no tienen nada que decir aunque estudiaron la forma, que nunca expresan una opinión, que no son libres.

Hay cientos que prefieren callar.

Hay miles de ingenieros que nunca han construido una casa, cientos de contadores que sabiendo las leyes del dinero no son millonarios y no todos los médicos abren un corazón.

Déjense de pendejadas y dedíquense a hacer periodismo.

El periodismo sea cual sea su género o técnica, trata de exponer aspectos de la verdad que yacen ocultos, qué hay personas o grupos que no quieren que se sepan, trata de mostrar lo que está escondido.

Aunque eso implique molestar, de hecho siempre molesta, el buen periodismo se mide por la cantidad de odiadores que atacan al mensajero.

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