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Manejo integral del sargazo como residuo


El manejo integral de residuos sólidos urbanos, implica una planeacion y ejecución de acciones con la finalidad de enfrentar el problema de la basura desde su generación, recolección, transferencia, transporte, aprovechamiento y disposición final. El problema de los residuos lo enfrentamos atacando todos estos frentes en forma simultánea o cuando menos, así intentamos frenar las enormes y violentas ráfagas de basura que a diario genera nuestar mancha urbana.

El sargazo tiende a definirse como un biorresiduo cuando recala y se descompone en nuestras playas, sin embargo en el mar flotando, es una especie viva, un recurso pesquero. Podrido, es basura.


Cuando el viento dominante tiene componente "este", sea noreste o sureste, empuja sargazo y recala en nuestras costas.

El daño es triple:

Primero afecta la imagen de nuestras playas y estorba al turista causándole molestias y si no se han dado cuenta vivimos del turismo pues nuestra economía Estatal no está diversificada.

Segundo, erosiona el arenal, ocupa el lugar de la arena de reposición, misma que es traída por el mismo oleaje e instalada por la misa caída y arrastre de la ola. Así, ese ir y venir de arena, es interrumpido por sargazo depositado y acumulado, luego se rompe el ciclo y cuando se va el sargazo con un norte, lo que queda es erosión.

El tercer problema es la marea marrón y lixiviados que por un lado se producen al acumularse en la orilla flotando y que llega a los 30 m de la costa, y que debido a una corriente lateral de orilla se va extendiendo por todo el litoral, que aunque un hotelero tenga barreras y contenga el alga recibirá la marea marrón del sur que no las tiene y sufrirá el oscurecido aspecto de los primeros metros del mar.

Esta marea marrón es terrible, además mata especies del pastizal marino, oscurece y bloquea la luz que debería caer sobre el pastizal que es fotosintético, tiene efectos secundarios directos en la calidad de los servicios ambientales y del agua que repercuten en los ya afectados arrecifes de coral.

Reiteremos que la marea marrón del sargazo es como si en cada metro de playa tuviéramos una tubería clandestina de aguas negras de un tramposo, metiéndole a la orilla podredumbre.

Imaginen eso a cada metro y por más de 200 km de playa, esa mala calidad del agua de la orilla terminará afectando el arrecife como lo hacen las aguas negras mal vertidas o los derrames de aguas negras.

Convertido en biorresiduo y en descomposición, cuando se forman cerros en el arenal después de los esfuerzos de limpieza de playas, igual genera lixiviados que se infiltran en la duna costera en forma despiadada a varios metros de profundidad, ese daño es irreversible y está cambiando la química de las playas, para siempre.

Es grave, y eso implica contención y barcazas que aún no tenemos, implica personal y máquinas para atacar las playas por parte de la direcciones de Zofemat municipales donde muchos están pajareando, donde hay mucho desvío de recursos y simulación, donde no está aplicándose el impuesto al saneamiento y donde hay mucha experimentación y malas prácticas, salvo honrosas excepciones como el caso de Solidaridad, antes el protocolo de Puerto Morelos y aunque en forma errática, el manejo en Tulum.

El esfuerzo para combatir el alga, implica que los concesionarios tomen conciencia de que aunque pagan derechos por sus frentes de mar, la responsabilidad de limpiar y proteger esos 20 metros valiosos es de ellos, del hotelero, restaurantero y propietario.

Es entendible que pregunten ¿dónde está el dinero de saneamiento? Pero no les exime de su obligación.

La temporada de sargazo igual implica la transportación del biorresiduo, con elevadores, cargadores, contenedores, volquetes, sindicatos o particulares, como sea, pero implica sacar esas tongas de sargazo recogido y acumulado en las calles laterales de acceso a las playas.

Esos biorresiduos transportados llegan a no se donde, se habla de sitios de acopio, se habla de centros de recepción, se habla de miles y miles de toneladas sacadas de las playas, pero nadie puede decir ¿en donde están?. Por qué son irregulares, en el mejor de los casos terminará ese residuo en un relleno sanitario, en el peor, como suele suceder con las llantas, el escombro y la basura, será tirado en brechas, en terracerías, cenotes o sascaberas.

Lo más cerca del hotel de donde se saca, reduciendo el flete lo más que se pueda, sin manifiestos, sin registro, sin supervisión, sin planes de manejo, sin permisos, sin Ley.

El concepto de responsabilidad extendida de la Ley implica que en forma indirecta somos responsables del residuo que generamos, así que un hotel debe cerciorarse del sitio de destino final del sargazo de sus playas y no solamente lavarse las manos cuando el Alva está sobre el camión y salió de su propiedad, es un ejemplo.

Sobre el aprovechamiento, podría decir que es la esperanza, muchas empresas están luchando por lograr procesos para valorizar o dar valor agregado al alga y por convertirla en un negocio redituable.

Desde composta, bioestimulante agrícola, incluso cueros de sargazo, agregado para maderas plásticas, tabiques para construcción, cordones de tenis, pasta para libretas, papel de sargazo, recipientes de sargazo y cien ideas, experimentos y propuestas de aprovechamiento, pero ninguna capaz de frenar las aproximadamente 80,000 toneladas anuales que nos pegan, según los datos que se publican.

Por supuesto que la valorización es importante, es deseable, pero no es la solución final al problema, como sucede con los residuos sólidos urbanos donde reciclar, reducir y reutilizar no es la solución final, pero claro que ayuda, que es importante y es un buen camino, pero la basura cero no existe. No todos colaborarán y siempre habrá uno en discordia.

Así, que la solución somos todos y hay que atacar todas las etapas.

Los limpiadores de playas deben ser generadores responsables y asumir su rol de responsabilidad extendida.

Los transportadores buscar sitios de acopio con las menores características de buena operación evitando voltear sus cajas en la selva, cenotes o bancos de material.

La autoridad debe ponerse las pilas y determinar esos centros de acopio que siendo finales o temporales deben tener las mínimas características de protección al ambiente.

Los procesadores acelerar que nos urgen subproductos con valor que estimulen el Uso del alga con fines productivos y de inserción a la economía.

En fin, como sucede con la basura, todos somo parte de la solución y todos generamos el problema, me dirán que no, en el caso del sargazo es la naturaleza la que lo genera y contestaré: Si, tienen razón, es un recurso de la naturaleza, cuando flota vivo, después de recalar se descompone, hay que limpiarlo y ahí el limpiador se vuelve generador de un biorresoduo. Luego hay que transportarlo, descargarlo, si es posible procesarlo y si no es posible darle un destino final.

Solo un manejo integral ayudará nuestro activo más valioso, nuestras playas.

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