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Recuerdos del huracán Wilma


Recuerdo que me llamó mi esposa como a las 11:00 am y me dijo: "Vente a la casa que nos vamos a Valladolid o a Mérida contigo o sin ti. Ya vi con Oscar Cadena en una entrevista que el Huracán se va a estacionar dos días sobre Cancún."

Ah cabrón, dije entre mi ¿será posible?, me fui al Ayuntamiento a ver al famoso Chi de Protección Civil y me lo confirmó.

Demonios, el taller.

En ese entonces yo tenia un taller de estructuras metálicas en l López Portillo y me dedicaba de lleno a la construcción, así que me fui a resguardar equipos, máquinas, herramientas y todo lo que pudiera verse afectado. Ahí perdí dos horas y la señora se puso peor que el huracán, ya se imaginan, por que ya no nos fuimos.

Era el 21 de octubre del 2005.

No nos dió tiempo de salir de Cancún y nos quedamos a vivir el impacto.


Wilma impactó el Caribe Mexicano con Categoría 4, con vientos superiores a los 250 km/hr, muy lento en su velocidad de traslación y frenado además por un frente frío que bajó exactamente sobre la Península de Yucatán, el día del impacto.

Se detuvo y estacionó por más de 48 horas avanzando a paso lento, incluso hasta tener solo 3 km/hr de movimiento durante dos horas. Su cuadrante izquierdo, el más destructivo, golpeteó con rachas de hasta 309 km/hr a Cancún y sin piedad, causando muchos destrozos y caos, el ojo pegó directamente sobre Puerto Morelos y pasó detrás del aeropuerto y de Cancún, luego fué abriéndose hasta la fractura de Holbox y cortando las carreteras de acceso por Puerto Morelos y la de Mérida a la altura de Leona Vicario.


Hay mil anécdotas de esos días encerrados. La que recuerdo es la de una amiga que vivía en unos edificios tipo Brisas en la Av García De la Torre donde gira la Nader a la Bonampak, me dijo: "Era como un feroz animal queriendo meterse por las ventanas, rugía como monstruo, por un lado y por el otro, golpeando puertas y sacudiendo los vidrios, llegamos a llorar con los niños del miedo".

Los que en ese entonces éramos empresarios de la construcción teníamos camionetas, equipos, gente y herramientas.

Por medio del protocolo del Ayuntamiento se convocó al Colegio de Ingenieros Civiles y acudí al salón Presidentes donde estaba reunido el comité, no sé si así se llamaba en ese entonces.

La ciudad sufría de la furia y resentimiento de mucha gente y estaban siendo saqueados muchos comercios y tiendas, había pánico en las calles e incluso se hablaba de maras salvatruchas "que habían venido a delinquir desde Guatemala", nunca se encontró una, pero nos recuerda el nivel de miedo que se sentía en las noches, sin alumbrado público de los primeros días.


Yo vivía en Villas Toscana frente al parque Kabah y se había caído la barda trasera del fraccionamiento, así que hicimos turnos en las noches los papás y las mamas cuidaban a los niños e intercambiaban víveres y cosas así, recuerdo que teníamos a un vecino gabacho que su hijo era muy hábil pues como tenían un generador, hacía palomitas calientes en el microondas y tenía coca colas heladas, llegaba en las noches a los que estábamos de guardia y se las pagábamos al precio que pidiera jajajaja.

Se compró una bicicleta el chavito.

Conocí a muchos vecinos que de otro modo nunca hubiera conocido, teníamos armas y estábamos preparados para cualquier cosa.


Seguí apoyando a las labores en el Ayuntamiento, por lo que fuí testigo de una sesión del Comité de Protección Civil en la que el Presidente Vidcente Fox se sube al tema y le quita a Francisco Alor el mando policiaco, entra la Gendarmería o Guardia Presidencial o no recuerdo como se llamaba y entonces toda la ciudad empieza a ver carros militares, presencia de la policía militar en cada esquina, solo así menguó el miedo y solo así pudimos salir a limpiar y comenzó la reconstrucción de Cancún.

Wilma nos mostró que había un tejido social destrozado en las regiones, nos mostró que había mucho resentimiento, mucha gente que había perdido los privilegios del empleo bien remunerado, que no estaba bien.


Wilma nos enseñó a ver a nuestros vecinos, a entender que necesitamos de todos, que no se puede vivir en una ciudad aislado.

Me tocó luego por azares del destino recibir la Dirección de Obras Públicas Municipal en abril del 2008 y enfrentar la falta de una celda en el relleno sanitario por que se había saturado con el huracán y también me tocó esa entrega-recepción. Fui solo 6 meses el de Obras Públicas, Greg Sanchez me movió a Servicios Públicos Municipales cuando Julian Ricalde ascendió como Secretario, ahí nos pusimos a trabajar en serio en el problema de la basura, de los parques, del alumbrado y de todo lo que había que reconstruir.

Francisco Alor QEPD, Andrés Nieto y Mario Castro enfrentaron el impacto en 2005 del huracán y la posterior reacción inmediata, pero en 2008 nosotros como Ayuntamiento enfrentamos un Relleno Sanitario saturado, falta de camiones para basura, parques destruidos, obras inconclusas, calles destrozadas y basureros clandestinos, vaya que nos pusimos a trabajar.


Cancún es más fuerte que un huracán Wilma, salió avante de Gilberto en el 88, logró recuperarse del terrorismo después de los impactos del WTC en 2001, la crisis Subprime del 2008 que detuvo la explosión BabyBoomer, superó la Influenza AH1N1 en 2010 que nos llevó a una ocupación cero y la Pandemia del 2020.

Sabemos ganar batallas y debemos sentirnos orgullosos de ser cancunenses.

Cuéntanos tu vivencia durante Wilma.




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